Estimados amigos, he visto como en la red se ha desatado una discusión acerca de la evolución entre dos grupos principales. Unos, llamados evolucionistas, por darle algún nombre, que sostienen la teoría de la evolución como cierta, defendiendo todos sus fundamentos incluyendo este principio basado en el azar denominado “selección natural” .
Otros llamados “creacionistas”, niegan absolutamente la teoría de la evolución argumentando en primer lugar que no ha sido posible comprobarla científicamente, así como también que, desde el punto de vista de las probabilidades, es imposible que la aparición de la vida y la evolución como tal, hayan surgido y se halla desarrollado al azar.
Pero, creo que vale la pena pasearse por una tercera posibilidad: Supongamos por un momento, sin que ello signifique su afirmación, que la evolución existe realmente, pero que no se produce al azar.
Analizando las afirmaciones de los evolucionistas, observamos que los cambios en los organismos, se producen en relación a nuevas condiciones del medio ambiente que amenazan la supervivencia de la especie en cuestión.
Si la especie es amenazada por un nuevo depredador que pone en peligro su sobrevivencia, entonces, el organismo desarrolla, por procesos evolutivos, un nuevo medio de defensa ante dicho depredador. Si se producen cambios climáticos o del medio ambiente que pudieran extinguir la especie o por lo menos a un significante grupo, el organismo crea por medios evolutivos nuevas características físicas, fisiológicas o conductuales que le hacen posible sobrevivir a estos cambio ambientales que lo amenazan en su sobrevivencia como especie.
Por otra parte, los creacionistas, en defensa de su fe, afirman que la evolución simplemente no existe, principalmente por no haber sido nunca, científicamente comprobada, que no hay ejemplos tangibles, ver para creer, y que por lo tanto, la realidad tal como la conocemos, ha sido “creada” por un “creador”, Dios, tal y como se relata en la Biblia y últimamente, para afianzar estas afirmaciones, se ha lanzado la tesis creacionista de que por simple calculo de probabilidades, es imposible que la vida haya surgido y se haya desarrollado al azar.
De tal manera que, repitiendo el comienzo de este aporte, supongamos por un momento que la evolución es rigurosamente cierta, pero que no es al azar. Si ello fuese así, es decir, al azar, deberíamos tener ante nuestros ojos miles de ejemplos de mutaciones perniciosas. Cuantas mutaciones al azar en términos generales deberían producirse para que una de ellas sea beneficiosa al organismo y sea genéticamente transmitida. En ese caso, así como no podemos mostrar un caso fehaciente de evolución, tampoco podemos mostrar ejemplos fehacientes de mutaciones simplemente, por no ser beneficiosas a la supervivencia del organismo, pasan por debajo de la mesa.
Pues bien existe otra explicación para ello: que la evolución no es azar y que las mutaciones o cambios favorables son la regla y las mutaciones nocivas son la excepción.
Si tomamos esta premisa como cierta, entonces todo organismo que muta, no solo sabe porque y para que esta mutando, sino que sabe cuando debe mutar. Una ola de frío lo amenaza, desarrolla pelaje. Es atacado por venenos externos, se hace resistente. Su fuente de alimento despliega un nuevo medio de defensa, desarrolla nuevos medios de ataque. Etc, etc, etc....., ....., .....
Esta idea surge al analizar la enorme y formidable complejidad del medio por el cual las características físicas y conductuales de un organismo son transmitidas: la molécula de ADN, su organización en los denominados alelos, genes y por ultimo, cromosomas. Son sobre los miles y miles de millones de uniones en una cadena de ADN organizada de esta manera el medio físico en el cual se produce una mutación.
Como es posible entonces en esta casi infinita cantidad de posibilidades, que se produzca la mutación exacta que el organismo necesita para sobrevivir ante la amenaza de las nuevas condiciones del contexto donde vive. La respuesta: que la mutación no se produce al azar que el organismo de alguna manera conoce como, cuando y porqué debe mutar. Este conocimiento por supuesto, no sería de manera instintiva, ni siquiera consciente, si no que debería entonces existir algo mas allá de la conciencia, mas allá de la subconciencia o del simple conjunto de mecanismos instintivos, (¿podríamos llamarlo sobrenatural?, ¿Conciencia Sobrenatural?) que llevaría al organismo a mutar de la manera correcta. Tal vez podría ser la creación en pleno desarrollo.
Atentamente gracias